Currículum

Si un artista logra plantar en la plaza del Ayuntamiento con 30 años y con 31 años consigue, no sólo debutar en la Sección Espe­cial de Valencia, sino llevarse el primer premio de todas las catego­rías; y si además lleva el apellido Santaeulalia es una persona que, desde muy temprana edad, ha tenido claro cuál iba a ser su futuro profesional.

Entre 1989 y 1994 completó una etapa de aprendizaje, en la que hizo de todo en el taller paterno: desde tirar cartón a realiza los trabajos básicos de carpintería, hasta que poco a poco fue rom­piendo la mano con el modelado y la pintura, al mismo tiempo que casi sin darse cuenta, aprendió todo el proceso de taller.

Con una experiencia suficiente, en el ejercicio 1994-1995 decidió dar el salto y dedicarse a él de forma profesional.

Para empezar en solitario realizó una falla infantil (“Sueños infantiles”, El Pilar, 1995) y una falla de Segunda A (“Jocs de pare­lles”, Exposición, 1995), un encargo este último que le llegó a tra­vés de su padre, que todavía guardaba buenas amistades en esa comisión, en la que en 1974 comenzó su trayectoria en Especial.

En esa época había superado ya el examen de ingreso en el Gremio y disponía de cinco años para realizar tres fallas de exa­men, que finalmente fueron la ya citada de “Jocs de parelles” (Exposición, 1995), “Quina festa” (Exposición, 1996) y “Los amos de Europa” (Archiduque Carlos, 1997), todas ellas realizadas toda­vía en el taller paterno, las dos primeras en el caserón de Campa­nar y la tercera ya en las amplias instalaciones de Benaguacil.

La evolución experimentada en tan sólo tres años fue eviden­te. Tras dos años en Segunda A, el tercer catafalco es ya una falla con aspiraciones, que consigue el tercer premio de Primera A y el Ninot Indultat, con un grupo de “abuelo y niña” en el que su propio abuelo Salvador fue el modelo.

De estos primeros compases de su carrera, Pedro recuerda que el apellido le sirvió para que se le “abrieran puertas, pero al mismo tiempo te exigían al máximo”.

En su primera falla en Archiduque Carlos en la sección Prime­ra A, Pedro puso en escena el papel de España en la nueva Euro­pa: los bustos de Enrique VIII, Bismarck y Napoleón dejaban bien a las claras que Inglaterra, Alemania y Francia eran los países que seguían mandando en el viejo continente, mientras que España continuaba condenada a desempeñar un papel secundario en la Unión Europea para desesperación del sector agrario valenciano.

El ejercicio 1997-1998 fue de transición, pues la comisión de Archiduque Carlos redujo drásticamente el presupuesto y Pedro realizó una falla sin grandes pretensiones, “Artes y Oficios”, que quedó relegada al quinto puesto.

Con “Aneu-se’n a fer la mar” logró por primera vez subirse a lo más alto del podio al conseguir el primer premio de Primera A y el premio de Ingenio y Gracia. De nuevo utilizó una idea motriz europeísta: el galeón “Europa” intentaba raptar a la bella España, acosada por el tiburón del paro, los piratas de la economía sumergida y las grutas marinas del fraude.

El éxito le animó a seguir compitiendo en Primera A, pero la situación económica de Archiduque Carlos abocó a la comisión a sección Séptima en espera de mejores tiempos. Pedro tuvo que buscar una alternativa y la encontró en Duque de Gaeta, donde tenía buenos amigos, entre ellos el presidente, Marcos Soriano que le dio todas las facilidades para seguir en liza en buenas condiciones.

Con la ayuda de Miguel Jr. en el modelado y con la incorporación de José para la realización de los dibujos previos de las escenas (dos puntales que se mantendrán y serán clave en los años siguientes), pudo llevar adelante el proyecto “Turista que vienes Valencia”: un avión de la compañía “Air Ducgaeta” traía turistas de los cinco continentes para realizar un recorrido por los pueblos del interior de la Comunidad Valenciana (como Estic-bella, Morelia Alquería de Aznar) para conocer sus fiestas y tradiciones.

Para encarar bien el inicio del siglo XXI nada mejor que dar un paso adelante en las legítimas ambiciones profesionales y atreverse a plantar en la siempre arriesgada plaza del Ayuntamiento, un emplazamiento capaz de catapultar o sepultar a un artista.

Con un presupuesto de 24 millones de pesetas realizó “Adiós: siglo XX”, un compendio de los mejores momentos de un siglo decisivo para la humanidad, con inventos y acontecimientos como el automóvil, la radio, el cine, el voto femenino, el rock-and-roll y los Beatles, la llegada del hombre a la luna, el ordenador, el teléfono móvil e internet.

Las perspectivas profesionales de Pedro se abrieron considerablemente después de esta falla, en la que supo combinar un modelado de caricatura expresiva y cargada de gran­des dosis de humor, muy al estilo Santaeulalia, con una adecuada escenografía para dar al catafalco contenido y envergadura.

Pedro inició en el ejercicio 2001-2002 su andadura en solitario en la Sección Especial. En un principio quería repetir un año más en la plaza del Ayuntamiento, pero la comisión de Sueca-Literato Azorín le ofreció la posibilidad de entrar en la categoría de oro de las fallas de Valencia. “Quería entrar en Especial con buen pie, sin las limitaciones que te impone un presupuesto modesto. Soñaba con estar en las mismas condiciones económicas que el que más y eso es lo que me ofreció Bernardo Morosoli al contratarme para Sueca. Y yo encantado de meterme en esta aventura”.

Fue un año con mucha ilusión desde un principio, pero en el que estuvo más huérfano de ayuda familiar que nunca: su padre hacia la Especial de Benicalap, su hermano Miguel la infantil de Duque de Gaeta en Especial y su otro hermano Alejandro la de Barraca-Espadán en Primera B, por lo que únicamente podían prestarle su ayuda de forma esporádica. Se tuvo que conformar con la inestimable ayuda de José y la colaboración de los especia­listas de su taller.

El trabajo se vio recompensado y el catafalco “Deseos, ¿sólo en Navidad?” consiguió lo que parecía imposible: el primer premio en el año del debut de Pedro en Especial. “No te lo esperas hasta que te lo dan, pues hasta llegar ahí has recibido muchos tortazos y desengaños en años anteriores por trabajos de los que esperabas algo más”. En 2003 repite en Sueca-Literato Azorín.

Es en 2004 cuando, de la mano de Juan Armiñana, comienza el ciclo glorioso de Nou Campanar en el que Pedro Santaeulalia obtiene cinco primeros premios de manera consecutiva:  “Quien espera desespera” en 2004, “Ser o no ser” en 2005, “Tot a cent” en 2006, “Albufera´s Cup” en 2007 y “Cuánto Cuento” en 2008. Destaca que en 2004, 2006 y 2007 obtiene el doblete ya que al primer premio de falla se añade también el máximo galardón en ingenio y gracia.

En 2009 se toma un respiro de la máxima categoría y vuelve a plantar la Falla de la Plaza del Ayuntamiento, experiencia que repetiría un año más tarde, y en Duque de Gaeta-Pobla de Farnals en la que gana el primer premio de 1A. Estos años también combina las fallas con la realización de hogueras, plantando de 2008 a 2011 en categoría especial en Sèneca-Autobusos, obteniendo muy buenos resultados.

Tras un breve paso por Sueca-Literato Azorín en 2010, desembarca en 2011 en Convento Jerusalén-Matemático Marzal obteniendo el primer premio de sección especial con “El cazador cazado”, éxito que repite en 2013 con “Qui paga, mana”.  De esta forma, y pese a su juventud, se convierte en el segundo artista con más primeros premios conseguidos en la máxima categoría, un total de ocho, solo por detrás del mítico Regino Mas.

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